Día 05/10/2014 - 01.25h
 

Hay más de un centenar de comercios que dan otra oportunidad a todo tipo de productos y a precios muy populares


Fernando Bravo lleva más de veinte años trabajando en tiendas de segunda mano. Presume de ser uno de los pioneros en Madrid. Las tres primeras tiendas que abrió terminaron cerrando por falta de clientes. Más suerte ha tenido con las dos últimas, en Vallecas y Tetuán. La buena marcha del negocio ha permitido incluso que uno de sus hijos haya podido seguir la saga familiar inaugurando su propio establecimiento.

El comercio de segunda mano está viviendo un auténtico «boom» en la región. Según Fernando, en Tetuán, donde antes había un único comercio, ahora hay otros cinco. Ni tan siquiera la competencia de las páginas web de anuncios ha evitado la proliferación de este tipo de negocios.

Borja, que trabaja en Babyeco, una tienda de artículos de bebé, señala elcambio de mentalidad provocado por la crisis económicacomo la causa de este auge. Cuenta que antes de 2008 los clientes principales de este tipo de comercios eran inmigrantes latinoamericanos, entre quienes el comercio de segunda mano es algo habitual. Pero los españoles solían tirar a la basura sus enseres y no les gustaba comprar algo que percibían como «de segunda clase». La cosa ha cambiado: aunque no existe una estadística oficial, son más de un centenar estos locales en Madrid. Los primeros fueron los de prendas textiles y de coches.

 

El «boom» de las tiendas de segunda mano
DE SAN BERNARDO
Bicis de montaña

 

Por La Tienda de Segunda Mano, el establecimiento de Fernando, se ve entrar a gente de todas las edades y nacionalidades. Álvaro y Nico solo vienen cuando necesitan algo en concreto, como unos altavoces, un candado para el ordenador o un mando para la «Play Station». Aunque la mayoría de sus amigos realizan estas compras por internet, ellos destacan que las tiendas son mucho más cómodas y cercanas, permitiéndoles contemplar los objetos antes de adquirirlos.

Algunas cosas no cambian, y para atraer a la gente, lo fundamental sigue siendo tener un buen escaparate. En torno al de La Tienda de Segunda de Mano, se arremolinan varias personas «hipnotizadas» por los precios baratos: móviles por 20 euros, guitarras por 40, amplificadores por 100 u ordenadores por 300... Algunos se deciden a entrar y, aunque la mayoría se dedica a dar un paseo «a ver lo que hay», otros se animan a comprar algo.

El principal reparo de los nuevos clientes es que funcionen mal o se les estropeen a los pocos días. Jaime era reticente a comprar cualquier producto hasta que, hace poco más de un año, se decidió a comprar una televisión. Le fue bien y, desde entonces, ha adquirido un ordenador, varias herramientas y un teléfono por solo 20 euros. Los productos suelen ser aquellos que más se utilizan: ordenadores, muebles o electrodomésticos de cocina. Los objetos suelen venderse a la mitad del precio original cuando están en perfecto estado, aunque también depende del tipo de producto. El precio de venta suele repartirse a medias entre los propietarios de la tienda y el vendedor.

 

El «boom» de las tiendas de segunda mano
DE SAN BERNARDO
Máquinas de coser de época

 

Eladio ha venido a vender una bici que compró hace un año por 900 euros. Teniendo en cuenta que su precio actual de primera mano es solo de 600, Álvaro le ofrece 150. Eladio pide 250. Empieza una discusión en la que ninguno quiere ceder. El vendedor recuerda que está pasando un apuro económico y amenaza con irse de la sala. El comerciante escribe una cifra en un papel y dice que es su última oferta: 180 euros. Eladio acepta.

Discusiones como esta forman parte del día a día de Álvaro, el «comprador» de La Tienda de Segunda Mano, una figura esencial por ser el encargado de determinar qué productos comprar y a qué precio. Su oficio ha cambiado mucho desde hace 14 años, cuando tenía que hacerse una idea aproximada del precio de cada producto consultándolo en los catálogos de los grandes comercios; ahora tiene toda la información al minuto en la web. Pese a todo, reconoce, sigue equivocándose casi a diario: compra algunos productos a un precio que finalmente hay que acabar rebajando, y al revés.

Muebles de desahucios

Hay cosas que no cambian, como el principal motivo que lleva a la gente a su tienda: la necesidad económica. Eladio hace pocos meses que está de baja porque ha tenido su tercera niña y va vendiendo poco a poco sus objetos personales para ganar un dinero con el que ir subsistiendo. Ha habido casos más extremos: desahuciados que venían a vender sus muebles.

Afortunadamente, no todos llegan movidos por la necesidad económica. Muchos traen los objetos porque no quieren tirarlos a la basura y prefieren que puedan ser utilizados por otra persona, reciclarlos de alguna forma. En algunas personas este instinto está muy arraigado. Como en el caso de Juan Carlos, una anciano que trae una bicicleta fija que utilizaba su hermana, ahora inválida. Acepta el primer precio que le ofrecen: «Después de le haya sido útil a ella, espero que ahora alguien la pueda aprovechar».


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